Efectos adversos de la vacuna de AstraZeneca

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Efectos adversos de la vacuna de AstraZeneca

 

“La penicilina por vía parenteral causa shock anafiláctico y muerte a uno de cada cien mil pacientes tratados, pero al que le toca, la frecuencia es del cien por cien” (Profesor Ramón Villarino)

 

Esta frase de la introducción era, más o menos, la que nos decía el profesor Villarino a los alumnos de tercer curso de medicina, cuando nos explicaba la penicilina en la clase de farmacología. (Con este profesor tuve la suerte de sacar un sobresaliente en un examen oral a causa del benefactor compañero que me precedió. Era un alumno vasco que accedió al examen sin corbata y con barba. En ese examen final de farmacología el profesor Villarino le preguntó cuáles eran los nombres de los astronautas americanos que había llegado a la luna. Mi compañero de clase no sabía los nombres. No le hizo ninguna pregunta más y le dijo que volviera en septiembre. El siguiente alumno era yo, afeitado, y con americana y corbata. Subía a la tarina preocupado después de lo sucedido. Me preguntó cómo se llamaba un analgésico que se recomendaba mucho para el dolor de cabeza. Le dije que era el ácido acetilsalicílico o aspirina. Bien, siéntese. Y mi nota fue un sobresaliente. Le juro qué sin recomendación, porque mi padre marinero y mi madre trabajadora en el campo ni conocían los nombres de mis profesores).

Pero quería decir algo sobre las noticias que se están publicando estos días en los medios de comunicación sobre los casos de trombosis venosas asociados a una disminución de plaquetas en varios países después de haberse puesto la vacuna de AstraZeneca contra el coronavirus causante de la covid-19.  En España, una profesora marbellí ha sufrido una trombosis venosa y hemorragia cerebral y ha fallecido. Parece que hay otra señora que ha sufrido una trombosis venosa abdominal, también asociada a una disminución de las plaquetas y parece que hay una tercera persona. En otros países se han producido trombosis venosas en los senos cerebrales después de haber recibido la vacuna de AstraZeneca.

Hace unos días, un representante español de las vacunas en la OMS decía que esos casos de trombosis venosas se producían posiblemente con la misma frecuencia que en la población general y que no había que preocuparse. Lo mismo decía, también hace unos días, la directora de la Agencia Española del Medicamento. Un día después, esta directora, cambió su mensaje y decía que se suspendía la inyección de la vacuna de AstraZeneca durante 15 días para esclarecer si estos importantes efectos adversos publicados estaban relacionados con esta vacuna.

Hace unos días oía a un comentarista, en el programa “La mañana” que dirige Carlos Herrera en la COPE, decir que había leído los efectos adversos del paracetamol, el analgésico tan prescrito, y al parecer a uno de cada mil o diez mil, no recuerdo ahora, podía causarle enfermedad renal, y que por lo tanto las vacunas, como los medicamentos, pueden tener efectos adversos y que no era para darle tanta importancia. Si estuviera allí, mostraría mi desacuerdo que paso a explicar en el párrafo siguiente.

Es verdad que no siempre el médico prescribe después de hacer un diagnóstico exacto, pero los médicos siempre, antes de recetar un medicamento, debemos poner en una balanza los efectos beneficiosos y los posibles efectos adversos, y si pesa más esta última balanza, antes de prescribirlo, debemos contar con la aprobación del paciente. Pero estamos hablando de una persona enferma. La vacuna no trata una enfermedad, sino que trata de prevenirla. Además, puede no prevenir la infección, tan solo puede conseguir que si la persona vacunada se infecta y enferma la evolución pueda ser de menor gravedad. La mortalidad de la covid-19 en este grupo de edad a los que se les estaba poniendo la vacuna de AstraZeneca es muy baja. Los casos publicados de trombosis venosas en distintos órganos corporales y trombopenias parece que pueden estar relacionados con la vacuna. Si es así, aunque sean raros, al que le toca, como decía el profesor Villarino, la frecuencia es del cien por cien. Por otra parte, no todos los que no se vacunan van a padecer la enfermedad, lo mismo que sucede con los que no se vacunan de la gripe. Los vacunados de la gripe también pueden padecer la enfermedad. Si los vacunados que padecen la gripe tienen menor gravedad, menos hospitalizaciones en UCI y mortalidad no ha sido bien demostrado según la opinión de algunos expertos.

No soy quién para decir si esos casos de trombosis venosa tienen o no relación con la vacuna de AstraZeneca, pero hay que tener en cuenta lo que ha sucedido con medicamentos que han sido retirados solo después de haber producido un gran número de efectos adversos muy serios, como sucedió con la talidomida en el siglo pasado y también con otros muchos medicamentos del grupo de antibióticos, antiinflamatorios, anticonceptivos, psicofármacos, etcétera. Imaginemos que la vacuna esté relacionada con estos efectos adversos y siga utilizándose, causando trombosis venosas y muertes. ¿Quién puede justificar que siga utilizándose si hay otras vacunas igual de eficaces y sin estos efectos adversos?

En las Agencias Nacionales del Medicamento, en la Agencia Europea y en la FDA americana, puede haber miembros que tengan conflictos de intereses con las compañías farmacéuticas. Eso puede tener que ver con que a veces se tarde tanto en prohibir y retirar un fármaco de las farmacias.

Si quiere enterarse bien de este mundo, de la relación inadecuada de los médicos con las compañías farmacéuticas, le recomiendo leer “Medicamentos que matan y crimen organizado”, de Peter C. Gotzsche, declarado hace años como Mejor Libro del Año por la British Medical Association.

 

www.clinicajoaquinlamela.com

www.topdoctors.es/doctor/joaquin-lamela-lopez

https://saludsavia.docline.es/joaquin-lamela-lopez

 

 

 

 

2021-03-18T15:44:53+00:00 18 / 03 / 2021|Actualidad|