Sobretratamiento

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Sobretratamiento

JOAQUÍN LAMELA LÓPEZ. Médico Neumólogo

(Publicado en La Región el 16/11/2012)

“El deseo de tomar medicinas es quizás la mayor característica que distingue al hombre de los animales” (William Osler)

En los años 70 trabajaba como médico residente en el Hospital Marqués de Valdecilla de Santander. Muchas personas mayores que acudían al hospital no tomaban ningún medicamento o uno o dos como máximo. Hoy, muchas toman más de media docena.
Si usted, que me está leyendo, tiene más de 70 años o menos pero tiene familiares de más de esa edad, por favor, haga una cosa. Vea los medicamentos que está tomando o los que están tomando sus familiares, si tiene menos de esa edad.
Si usted o sus familiares tienen más de esa edad y no toman ninguno, ¡enhorabuena! Si no es así, usted o alguno de sus familiares puede estar sobretratado.
¿Qué es el sobretratamiento? Es el tratamiento médico o quirúrgico innecesario, el que no le aporta beneficio alguno al paciente y le puede causar perjuicios.
En los 70, Jack Wennberg fue el primero en darse cuenta y publicar después sus estudios, en los que documentó las variaciones injustificadas en los tratamientos, basadas, no en la racionalidad clínica sino en el lugar donde vivían los enfermos. Los estudios de este médico en Estados Unidos se basaron fundamentalmente en intervenciones quirúrgicas. Allí se considera que los servicios prestados sin beneficio alguno para el paciente pueden representar el 30% de la asistencia médica.
En la medicina pública de nuestro país no hay esta sobreutilización de los procedimientos quirúrgicos porque no hay pago al médico u hospital por servicios prestados, y por tanto los sobretratamientos son sobre todo médicos.
Los medicamentos más frecuentemente utilizados como sobretratamientos son los “protectores gástricos”, los del colesterol y la osteoporosis, los broncodilatadores y corticoides inhalados -hablaremos detenidamente de estos próximamente-, y los tranquilizantes e inductores del sueño. Todos estos fármacos pueden causar efectos adversos, injustificados si no hubo una indicación médica correcta.
Se ha estimado que entre el 53 y 69 por ciento de las prescripciones de “protectores gástricos” (inhibidores de la bomba de protones) son indicaciones inapropiadas. Además, no deben utilizarse más de unos dos meses salvo en ciertos trastornos gastrointestinales. Y pueden causar efectos adversos serios: aumento del riesgo de fracturas, de neumonías y de infecciones intestinales por clostridium difficile.
Todos los medicamentos tienen efectos adversos, pero no es una razón para evitarlos. Más bien, antes de recetar, los buenos médicos sopesan los beneficios frente a los riesgos y la gravedad de la enfermedad frente a la gravedad de los efectos adversos.
¿Le preguntó usted o su familiar al médico la razón por la que tenía que tomar el/los fármaco/s que le prescribió? ¿Se la explicó y le informó de los posibles efectos desfavorables antes de recetárselo/s, y aceptó usted o su familiar tomarlo/s?
A partir de ahora pregunte al médico “qué tengo”, en vez de “que tomo”,  y después, “por qué debo tomar esta/s medicina/s”. Recuerde que a veces ningún tratamiento es el mejor tratamiento y que menos en medicina a veces es más. Y no haga como una señora de 1,53 metros, 151 kilos, y pulmones normales, que se fatigaba al subir cuestas y no entendía, aunque le habían hablado bien de mí, que solo le recetase comer menos.
El sobretratamiento disminuirá cuando mejore la educación sanitaria de la gente.

info@clinicajoaquinlamela.com

2017-01-23T12:27:52+00:00 01 / 11 / 2012|Actualidad|